Carrito

La cultura fue la primera vacuna: ‘Sin un libro o un disco me hubiera vuelto completamente loco’

Fuente: https://headtopics.com/es/la-cultura-fue-la-primera-vacuna-sin-un-libro-o-un-disco-me-hubiera-vuelto-completamente-loco-19041108

La cultura fue la primera vacuna: ‘Sin un libro o un disco me hubiera vuelto completamente loco’, de Extremoduro… Y películas, y muchos libros de poesía. … Todo eso fue mi salvavidas».Yo no era tan consciente hasta ahora de la necesidad de pegarnos una fiesta y de bailar sin pensar en nada másRozalén»Cuando no hay cultura la sociedad enferma», continúa la reciente ganadora del Goya a mejor canción original.»Nos hace viajar estando quietos, convertirnos en otros personajes, nos permite evadirnos, que es muy importante: yo no era tan consciente hasta ahora de a necesidad de pegarnos una fiestay de bailar sin pensar en nada más».Volvemos a bailar, ¿se han fijado? Seguimos de viaje.»Mi modo de viajar hasta mi madre, que estaba a 700 kilómetros sin saber si iba a sobrevivir o no trabajando de sanitaria, era poner mis canciones de la infancia», dice el músico
Andrés Suárez.»Ponía a Milladoiro, Luar Na Lubre, José Afonso, Franco Battiato o Serrat y conectaba con mis padres por la pantalla y ya estaba en casa con ellos. ¡Ese es el poder ilimitado de la cultura!», continúa.»No es que la cultura sea importante, es que es vital. ¿Tú sabes lo que es ver a una madre llorando con su mascarilla puesta las dos horas de un concierto abrazada a su hija? Eso es lo que necesita la gente. Acudimos cual balsa salvavidas al teatro, al cine, a los libros, a la música. Yo me hubiera vuelto completamente loco sin esto, y no exagero nada, ¿estar en casa oyendo los gritos de los políticos? Te vuelves loco». headtopics.com
Se abre paréntesis. ¿Nos volveríamos locos? Es una expresión que repiten varios de los entrevistados. Habla Celso Arango, presidente de la Sociedad Española dePsiquiatríay jefe de ese departamento en el hospital Gregorio Marañón de Madrid.»Uno de los mayores peligros para la salud mental de la persona es el caos. Por eso todo lo que sea estructura, certidumbre y orden ayuda a cualquier persona a organizarse mentalmente, y esa organización es un factor de resiliencia fundamental», explica.»En ese sentido
la cultura ha sido fundamental este año para la salud mental de las personas, especialmente durante el confinamiento. Introducir componentes culturales en una agenda que se nos ha visto completamente alterada por causas ajenas nos ayuda a tener organización y a dar estructura a nuestra vida, como la familia que se reúne cada viernes a ver una película o una serie, o el capítulo del libro que lees antes de dormirte». ¿Saben que no falta en la mesilla de cada habitación del hospital?»Un libro».
Así que la cultura aporta orden a nuestra vida.»En la cultura no solo he encontrado un refugio, sino una forma de orden», dice el filósofo y musicólogo, autor de un muy pertinente estudio llamado ‘El consuelo de la música’.»Mi biografía ha sido bastante complicada, y
la cultura me ha ayudado a armonizar la realidad y a mí mismo. Hablo de la cultura, no del ocio ni de distraerse. La cultura es un compromiso con adquirir un conocimiento y con pensar, con salir transformado de escuchar una música o leer un poema». ¿Qué le ha acompañado especialmente en este año tan complejo?»La música de Bach. Él me ha enseñado a pensar, a ordenar mis ideas y a combatir cualquier tipo de nostalgia. Siempre me ha fascinado la ‘Ofrenda musical’, por ejemplo, o cualquier cantata». headtopics.com
En la cultura no solo he encontrado un refugio, sino una forma de orden. Mi biografía ha sido bastante complicada, y la cultura me ha ayudado a armonizar la realidad y a mí mismoRamón AndrésLa cultura es un refugio, dice Ramón Andrés.
«La literatura es el valor refugio al que volvemos en tiempos de crisis», dice, de otro modo, la escritora.»Siempre digo quela literatura es el oro de cultura». Ella encontró su *refugio en su biblioteca:»En ‘La chica salvaje’, de Delia Owens, en ‘Gente normal’, de Sally Rooney, y en ‘Llámame por tu nombre’, de André Aciman».
Fue el mejor año para la cultura.»Cultura es una palabra que procede del latín y queoriginalmente es la acción de cultivar», recuerda el escritor y sacerdotePablo d’Ors.»La cultura tiene que ver con el cultivo del espíritu, de lo no tangible. La pandemia nos ha ofrecido la posibilidad de ese cultivo, y yo lo aproveché mucho, con la lectura o la pintura, pero también con el silencio y la meditación, que también son cultura. He disfrutado especialmente leyendo clásicos, porque a veces pueden ofrecerte otra forma de contar lo que pasa hoy, son narraciones universales que explican al ser humano».
La pandemia nos ha ofrecido la posibilidad de cultivar el espíritu, y yo lo aproveché mucho con la lectura, pero también con el silencio y la meditación, que también son culturaPablo d’Ors»Cogí el virus bien cogido», recuerda el actor headtopics.com
Miguel Rellán, que estuvo hospitalizado 20 días.»Enseguida pedí libros. Aproveché para terminar algunas cosas que me quedaban deGeorge Steiner, y luego seguí con muchos más.El expolio nazi, de Miguel Martorell, que he tardado meses en terminarlo porque me llevaba a otras referencias y ahora soy un experto de los nazis,
La furia del kolibrí, de Cristina Redondo… No paraba de leer de la mañana a la noche durante la recuperación. Creo que leí 17 libros en 24 días. Arturo Pérez-Reverte, que es amigo, me llamó y le comenté que había hecho el cálculo y que a ese ritmo tendría que vivir 474 años para terminar mi biblioteca. Él me dijo:»Idiota, eso no se hace».
Libros, películas, paseos virtuales por museos, canciones, series, más libros…»La cultura ha sido la gasolina que nos ha mantenido vivos en este tiempo. Seguro que nadie ha leído más libros, ha escuchado más música y ha visto más cine como este último año», dice el músico y novelista
Loquillo, que aprovechó el confinamiento para ver»todo el cine europeo de los años 70, y en especial a Jean-Pierre Melville: una vez alguien dijo que yo era un personaje de Melville, y creo que es bastante acertado».»Por eso me ha quedado una sensación muy amarga», continúa Loquillo,»porque me he dado cuenta de que el trabajo que he estado haciendo durante 42 años importa una mierda. Se ha demostrado que
los trabajadores de la cultura le importamos cero a la administración. Mientras otros sectores salen todo el día en los periódicos y son reivindicados, la cultura no existe, y noto a faltar a las grandes voces de la cultura de este país defendiendo su sector, eso sí lo noto a faltar y me ha decepcionado mucho y me duele. Ellos callados, cuando deberían haber defendido al gremio, y el resto a buscarse la vida, y que no se te ocurra decir lo que piensas porque estás jodido».
«La cultura ha sido la gasolina que nos ha mantenido vivos en este tiempo», dice Loquillo. Más de la mitad de los 15 entrevistados usan otra palabra:»Salvavidas».»A mí lo que me salvó primero fue la escritura», explica la escritora y periodista
Rosa Montero.»Al principio estaba paralizada y con la cabeza vacía. Por primera vez en mi vida no podía ni leer, y me costaba mucho escribir, los primeros meses era llorar para escribir, no podía. Pero tenía que revisar una novela y eso me hizo aterrizar, y volví a leer sin parar. Siempre he creído que el talismán que te salva de todo es la lectura. Es algo más que terapéutico. Es el oxígeno, es el sustento, es mucho más que una terapia».
Leer a los clásicos es una forma de medicina. Este año mi libro de cabecera han sido las ‘Meditaciones’ de Marco Aurelio. Iba leyendo fragmentos, abría el libro por cualquier páginaIrene Vallejo»Para mí los filósofos antiguos son terapéuticos», dice Irene Vallejo.»Leerlos es una forma de medicina.
Meditar es una palabra que tiene la misma raíz que médico y medicina. Y en concreto mi libro de cabecera han sido las ‘Meditaciones’ de Marco Aurelio. Me transmitían sosiego. Iba leyendo fragmentos, abría el libro por cualquier página».
Una página lleva a otra página.»Mi medicina fue la música, pero no escucharla, sino hacerla», dice el músico,»paraescupir mi rabia, desfogar toda la incertidumbre, las dudas, los miedos, sobre todo al principio. Fue clave para mí poder tener un lugar donde poner toda esa basura que tenía en la cabeza y que a todos nos ha afectado. También me vi todo Netflix y HBO y Amazon», continúa.»Y he leído mucha poesía, a Silvio M. Rodríguez Carrillo, Marwan o Ismael Serrano, también a Harari, que me gusta mucho como plantea sus reflexiones, y
La tiranía del méritode Michael Sandel. Pero veía las noticias con mis padres y veía sus caras de miedo, con 70 y 73 años, y me sentía niño y a la vez padre y protector de ellos. Veía su indefensión y su vulnerabilidad y automáticamente me iba al estudio a intentar ordenar mi cabeza».
El orden, otra vez.»A mí el confinamiento me ayudó a poner orden en mi vida», explica la actrizMaría Adánez.»Me gustó parar, vivir más el presente, el día a día. Fue una época muy buena y productiva con mi pareja, y claro que echamos mano de mucha lectura, cine, series y música. Me leí un montón de libros, pero el que más me gustó fue
Patria, de Fernando Aramburu. Me gustó tanto, tanto que no quise ver la serie.Es un libro muy doloroso, pero forma parte de nuestra historia. Es un libro que quieres dejar desde el primer minuto, pero que no puedes parar de leer».Para el cineasta
José Luis Garcilas películas y la música han sido la compañía en este año ‘exiliado en un pueblo de Málaga.»Me lo tomo como unas vacaciones pagadas, así que no tengo cargo de conciencia ninguna por ver una película a las 11 de la mañana. La vacuna está muy bien, pero hasta que me la pongan, las películas, Beethoven y el fútbol son de momento mis vacunas.

Deja una respuesta
Copyright © Ediciones Matrioska 2021 
X
×