Carrito

Llega tarde la Ortodoxia

En el libro Ortodoxia, la religión de la experiencia», centré más la atención en las cuestiones relacionadas con las diferencias doctrinales,  liturgia y los aspectos similares y diferenciadores entre el catolicismo romano y las iglesias ortodoxas.

Este tema de las diferencias culturales ocupa  también espacio en el libro aunque poco; preferí centrarme en las cuestiones que para un creyente son más interés.

Entiendo que si las diferencias doctrinales fueran las que más dificultades provocan, para el entendimiento entre las iglesias orientales y occidentales, serían resueltas a través del dialogo; por ejemplo, la cuestión del filioque, que tanto problema creó en el pasado, hoy ha perdido peso en favor de un mejor acercamiento entre los dos grandes bloques del cristianismo.

Los mayores obstáculos estan relacionados con las diferencias culturales entre los ciudadanos de oriente y occidente; algo que no se puede resolver solamente con reuniones ecumenicas.

La pregunta sería ¿Tiene posibilidades la Iglesia Ortodoxia de consolidarse en Europa?

En el libro no expreso opiniones personales,  salvo algunas en el último capitulo del libro; se trata de un texto descriptivo y no especulativo.

En éste texto que tienes ante ti, si que especulo acerca de un tema relevante, el factor cultural y  su influencia.

La ortodoxia en España está viviendo un  momento de desarrollo; cada vez hay más parroquias y cada vez también, hay más españoles que se atreven a introducirse en  la tradición oriental.

Sin embargo, cabe reflexionar acerca de la causa de ésta expansión y si pudiera llevar a largo plazo, una consolidación de ésta tradición cristiana y también, si en ese futuro se podría llegar a crear una iglesia autónoma o bien autocéfala (1) española.

Sería lo ideal, dado que la situación actual en España es bastante irregular y digamos que «poco ortodoxa».

En el occidente cristiano,  hasta la eclosión de las iglesias reformadas y el desarrollo del protestantismo, tan solo existia como cristianismo la versión catolico romana y ésta versión,  es la que ha sido referencia del cristianismo durante siglos y en la actualidad,  cuando se habla de cristianismo en occidente, de lo que se habla es fundamentalmente de la iglesia romana, incluyendo a las protestantes,  que surgen de ella y comparten muchas cosas características de su iglesia de origen  (cripto romanos, les llama el Obispo Kallistos Ware, en su libro «La Iglesia Ortodoxa»),   y me refiero a las  iglesias historicas reformadas y vetero católicas.

Las causas por las que oriente y occidente han vivido de espaldas no vienen al caso en este momento, lo que toca ahora es hablar acerca de la ortodoxia en occidente.

Fue en 1917 con la revolución comunista y la represión contra el cristianismo, cuando se dió una gran diáspora de cristianos ortodoxos por Europa, pero será tras la caída del socialismo real y el muro de Berlin como acontecimiento paradigmático, cuando miles de cristianos orientales se esparcen por el continente europeo.

Esta inmigración empieza a demandar servicios religiosos y muchos ciudadanos de los países del antiguo bloque del Este, se encuentran con la ortodoxia en el exilio y es la Iglesia, el lugar en el que una población venida de un modelo cultural tan diferente, encuentra un lugar de confluencia y amparo.

Los distintos Patriarcados, se movilizan para dar servicio a estos miles de personas y el numero de parroquias empieza a crecer, pero no por iniciativa de los Patriarcados, sino por la demanda de los laicos,  deseosos de tener sacerdotes ortodoxos  que les proporcionen servicios religiosos, esta demanda es la que acaba movilizando a los Patriarcados;  pero no es una Iglesia para los occidentales, los distintos Patriarcados tienen una actitud distante hacia los europeos occidentales,  el interés de esos Patriarcados no es establecer la Ortodoxia en Europa; un territorio que después de todo, consideran  catolico romano y los distintos Patriarcados,  justifican su presencia en occidente  en la necesidad de satisfacer las  necesidades espirituales de ortodoxos en la diáspora; el hecho de que no se hayan ocupado en establecer una Iglesia regida por un único Obispo, es la prueba de que consideran su presencia en occidente como una circunstancia excepcional; también es cierto, que los trabajos de reorganización y consolidación en sus paises naturales, después del comunismo,  tiene a sus distintos Patriarcados,  más ocupados en ellos mismos en sus propios países, que en atender a la diáspora.

Por otro lado, es el interés de creyentes occidentales, lo que hace que la ortodoxia comience a darse a conocer en occidente  y llevando a esta tradición a creyentes occidentales, que si bien son bien recibidos, son mirados con extrañeza en principio por parte de comunidades que hacen de la pertenencia a su parroquia, una forma de sostener su tradición rusa o eslava; o rumana; etc. 

La nula literatura teológica ortodoxa en lengua española editada por los Patriarcados, es otro signo del escaso interés de estos en asentarse en territorio occidental con creyentes occidentales.

El material que un español puede adquirir, lo hace a través de las publicaciones americanas en castellano o traduciendo directamente del ruso o del griego aprovechando la tecnología de Internet; ambas formas son las que yo utilizo para profundizar en el conocimiento de la tradición ortodoxa.

Las Iglesias rusas fuera de rusia, las rumanas, griegas, etc.  Son  parroquias ortodoxas  de emigrantes y la parroquia es un nexo con su cultura de origen;  en el caso español, su presencia en la ortodoxia aun es algo inicial y  el escaso pero creciente número de ortodoxos españoles que se integran en la ortodoxia, lo hacen en un contexto cultural muy distinto al propio; el ortodoxo español puede echar en falta el servicio religioso en español, aunque hay parroquias bilingües.

Ortodoxia occidental; primeros pasos

El intento de crear una Iglesia Ortodoxa Occidental no es algo nuevo.

El sacerdote excatolico Julius Joseph Overbeck, autor del libro «la ortodoxia católica y el anglocatolicismo», (año 1866),  tras haberse convertido al luteranismo,  fue recibido en la ortodoxia en 1865, en la embajada de Rusia por el Padre Eugene Popov.

Overbeck  solicitó permiso al Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa, para iniciar una Iglesia Ortodoxa Occidental  en Inglaterra.

Overbeck realizó un trabajo de divulgación de la ortodoxia, intentando convencer al mayor número posible  de personas, de llevar a cabo ese proyecto y finalmente, encontró apoyo en el entorno de los tractarianos y solicitó al Santo Sínodo la creación de un «Standar Occidental».

Se formó un comité sinodal para el estudio del proyecto, que fue aprobado en San Petersburgo en 1870; pudiendo ya elaborar una liturgia occidental para su evaluación. Que también fue aprobada para su uso en Gran Bretaña.

A pesar de que obtuvo también el reconocimiento y la aprovación del Patriarcado Ecumenico, el proyecto finalmente no tuvo exito, el Santo Sínodo de Grecia veto el proyecto y no tuvo más recorrido.

Pero su trabajo favoreció la labor de misioneros rusos y fue un «puente» entre ambas tradiciones, oriental y occidental y afectó grandemente a los cristiano ortodoxos de rito occidental.

Segundas generaciones

En los países europeos en los que la ortodoxia tiene una mayor implantación desde hace más tiempo que en España, las segundas generaciones tienen a integrarse en el espíritu secular que avanza al parecer inexorable y su relación con la religión, se va transformando en lo que se conoce como «cristianismo cultural»; limitado a una practica con un sentido más identitario cultural que devocional.

El obstáculo cultural

Una de las causas que más impiden el desarrollo de la ortodoxia en occidente, es el efecto que la historia ha provocado; Este y Oeste han evolucionado culturalmente de manera distinta y los acontecimientos históricos  han hecho evolucionar de manera distinta a las gentes y a sus instituciones.

Una de las primeras causas del distanciamiento cultural, fue la llegada de los francos a los territorios romanos y Europa, ya no será igual después de Carlomagno, que influenciado por la obra de Boecio,  significó un renacimiento cultural en el que las artes y las ciencias tuvieron una gran relevancia. 

En occidente se han vivido varios momentos fundamentales y uno de ellos fue el Renacimiento, con la recuperación parcial de la cultura clásica y digo parcial, porque fue una recuperación desde la perspectiva cristiana; en cualquier caso, fue un distanciamiento de los estandares catolicos y nace una forma nueva de contemplarse el ser humano a si mismo; el humanismo es un elemento ideológico que tendrá su efecto también en lo religioso.

Otro momento es la ilustración, en los países de tradición ortodoxa, buena parte de ellos estaban más ocupados en sus problemas con Turquía, que supusieron el aislamiento cultural de esos territorios  y en Rusia, la ilustración tuvo influencia en las élites sociales pero su efecto no alcanzó a las clases populares y menos aún a la Iglesia.

Los acontecimientos de una época influyen a lo largo del tiempo, porque se crean tendencias evolutivas que tienen su desarrollo y eclosionan cada cierto tiempo; ésto es lo que va a ir ocurriendo en Europa occidental y considerar que no existe, por poner un ejemplo,  un nexo entre la ilustración europea y la época carolingia, es considerar que los acontecimientos o movimientos culturales son independientes los unos de los otros, que surgen espontanea o arbitrariamente,  pero no es así; se crean tendencias que se van desarrollando e impregnando en la sociedad, transformandola.

Esa sociedad se va construyendo  y creando una idea de su propia identidad, en relación con su caracter y la identificación de sus valores presentes, que son los que conforman la identidad, con aquellos valores semejantes de su pasado.

Por esto vemos como los movimientos migratorios, crean en las poblaciones de acogida sentimientos de rechazo, porque sienten que su identidad y su tradición cultural, se ponen en riesgo.

Occidente ha evolucionado hacia la racionalidad y la preferencia del conocimiento positivo, en detrimento de las creencias no comprobables.

Así las cosas, el cristianismo occidental, puede llegar a querer comprender qué cosa es Dios, algo que un cristiano oriental no necesita saber; el cristianismo occidental es escolástico y el oriental patristico.

La racionalidad es la «bestia parda» para la Ortodoxia y considera que es la causa o una de ellas, que ha provocado el alejamiento de las gentes de la Iglesia; mientras que en la tradición ortodoxa, lo divino y lo humano han de ir juntos pues el desarrollo de la sociedad y del ser humano, no puede entenderse sin la participación de la iglesia.

La separación de la Iglesia y del Estado como cosas que han de caminar por separado, es algo aceptado ya por el cristianismo occidental, pero no por el oriental.

En occidente, las religiones historicas, que han sido las iglesias del Estado,  son las  que más están sufriendo los efectos del secularismo.

Pero desde la perspectiva ortodoxa,  que se fundamenta en cuando a la relación del ser humano con Dios, en los principios calcedonicos de la unidad indivisible de las dos naturalezas, humana y divina, no se puede separar el actuar en el mundo con la naturaleza espiritual que le une a Dios, no hay autonomía entre ambas cosas y en la mentalidad occidental, se ha roto con esa unidad y se entiende que el actuar mundano es autónomo al actuar espiritual.

Esto lleva a la ortodoxia a ser más exigente con la conducta del creyente, lo que no impide una gran compasión a su vez con la debilidad humana.

De este modo, el occidental renuncia a construir el reino de Dios en la tierra y en si mismo y  se proyecta espiritualmente hacia Dios, pero sin querer influir teológicamente a la sociedad.

A muchos occidentales, incluso aquellos occidentales que se han incorporado a la ortodoxia, observar el interés de las Iglesias en colaborar con el poder político, les produce cierto rechazo; la experiencia de esto en occidente se considera negativa y es vista como la principal causa de separación y reproche secular contra la Iglesia; pero hay que considerar que en los países ortodoxos, fue la iglesia la perseguida y acabada la pesadilla comunista, la iglesia emerge siendo identificada como la liberación de la opresión; mientras que en occidente, la sociedad actual considera la religión como la causa de la opresión.

Las Iglesias Ortodoxas no quieren poder secular, pero si desean contribuir a la construcción de la sociedad desde una perspectiva bíblica.

Así, habrán ortodoxos occidentales que puedan estar de acuerdo con la separación de la Iglesia y el Estado, lo que ya es un elemento diferenciador dentro de la misma ortodoxia.

Uno de los temores de las Iglesias Ortodoxas, es la introducción del relativismo por parte de la influencia occidental; la presencia de iglesias occidentales en territorios históricamente ortodoxos, les causa mucho recelo y también, la presencia de occidentales que entran en la ortodoxia y conservan en su estructura de pensamiento, los patrones occidentales de comprensión.

El occidental incorporado en la ortodoxia, ha de hacer un gran esfuerzo de abstracción para entender y profundizar en una tradición como la oriental y no ser un creyente «a la occidental», en una tradición en la que quizá, se quede en lo superficial; los iconos, las velas,  la ritualica, etc.

Otra de las «pegas» que se acusan mucho por parte de la ortodoxia en relación con occidente, es que la ortodoxia es más ascética, mientras que el mundo occidental tiende al hedonismo.

En resumen, las iglesias ortodoxas recelan de los creyentes occidentales, aunque no les niegan el acceso a ellas; recelan también de los patrones cognitivos de los creyentes occidentales, les produce   temor la relativización y el alejamiento de los cánones y de los Santos Padres, que son los fundamentos de la tradición.

El principal problema lo va a encontrar el creyente occidental, su adaptación a la fe ortodoxa requiere de un esfuerzo por su parte  para entender una teología no discursiva, la atemporalidad de una espiritualidad que se nutre de la Patristica; no hay aportaciones validas a la tradición, si estas aportaciones se contradicen con los principios señalados por los Padres de la Iglesia, la Iglesia original.

En el seno de una teología apofática, el occidental no precisa del intelecto para comprender lo que no está capacitado para comprender; el cristianismo se convierte en una experiencia ascética de oración y fe.

Desde una perspectiva ortodoxa, la libertad personal es dada por Dios,  para favorecer la libre elección del camino correcto por parte del ser humano y éste, no puede considerar que puede ser libre de oponerse a Dios sin cometer un error que le hace perder su libertad.

Y es que la libertad real, es la que está en relación con la existencia orientada a buscar a Dios;  a fundirse con Dios en una experiencia de comprensión y encuentro.

La libertad de seguir la voluntad personal sin relación alguna con Dios,  acaba en la confusión y en callejones sin salida; en la necesidad compulsiva de buscar satisfacciones emocionales fugaces y por fugaces insatisfactorias, la sed constante a la que alude Cristo junto al pozo de la samaritana mientras que el agua que él da, sacia definitivamente esa sed.

Y ante esto ¿Qué puede hacer un cristiano occidental?

Hemos desarrollado un modelo cultural, en el que el territorio es compartido con personas que tienen ideas dispares y hemos aceptado, que hay cuestiones que son «de consciencia» y con ese termino, queremos ser equidistantes y no entrar en un conflicto con alguien o con nuestras propias contradicciones.

Quienes manifiestan posiciones rígidas respecto a cuestiones problemáticas, son considerados dogmáticos y conservadores, conceptos estigmatizantes como lo fueron en su día el término liberal.

Nos hemos hecho tolerantes y liberales y normalizado cosas como el matrimonio de personas del mismo sexo, pues en una sociedad libre, cada cual puede desarrollar sus vidas en relación con su forma de ser y de entender la vida; incluso hay iglesias en occidente que aceptan abiertamente el sacerdocio femenino e incluso de personas homosexuales.

A pesar de esta transformación liberal, el cristianismo sigue en receso y es que  no parece que la adopción de posturas liberales sirva para aumentar la inquietud espiritual y el deseo de desarrollar esa inquietud en la tradición cristiana.

Por otro lado, dentro del catolicismo romano, hay un sector que reivindica el retorno a la liturgia tridentina e incluso hay dentro del seno de la iglesia romana, grupos que realizan sus misas al margen de las parroquias.

¿Podrá volver la iglesia romana al ritual antiguo?  Juan Pablo II autorizó la celebración de la misa en latín, anterior al Vaticano segundo según la revisión de Juan XXIII.

Pero no parece que hayan muchas parroquias que lo hayan recuperado; éstos católicos romanos podrían encontrar en la liturgia de San Juan Crisostomo aquello que anhelan encontrar en la misa tridentina, o bien, ortodoxos españoles podrían encontrar en la misa tridentina la tradición y forma ritualica que les satisface.

Pero hay más posibilidades de que el cristiano más tradicional, encuentre en la ortodoxia amparo, que el rito tridentino vuelva a ser recuperado, máxime con la actitud en contra del actual Papa y el uso del latín, acostumbrados los católicos ya, a escuchar la misa en su lengua.

¿Llega tarde la ortodoxia?

Es evidente que el cristianismo en occidente está en receso.

La religión ya no explica  los misterios de la naturaleza; los textos de la Biblia son considerados al mismo nivel que los mitos de cualquier otra cultura del pasado y ya no explican la historia.

El peso de la historia cae sobre el cristianismo como una losa, demasiado poder sobre la tierra y demasiada impiedad para ser una religión de amor, dejar atrás a la religión es considerado como una manera de liberación.

El cristianismo ha dejado de ser relevante y además, la baja natalidad de la población occidental, hace que no haya mucho relevo generacional y eso se nota tambien en el numero de miembros de las iglesias.

Por otro lado, la cultura occidental está siendo replanteada por las generaciones jóvenes, que después de la posmodernidad,  se han instalado en un revisionismo de la historia desde una buenismo ingenuo y de superioridad moral.

No hay nada nuevo bajo el Sol, en el Antiguo Testamento se nos narra que el ser humano, simbolizado en el pueblo de Israel, se aleja de Dios y se acerca a él y Dios, se queda al margen y deja que quien se quiera alejar lo haga; obviamente teniendo que afrontar las consecuencias.

La irrelevancia del cristianismo o más bien, el origen de su irrelevancia, estaría en que es el propio cristianismo, el que ha renunciado a ser referente espiritual.

Cuando un cristiano admite que su fe, es igual de válida que otra tradición espiritual, está convirtiendo el cristianismo en irrelevante.

La ortodoxia en ese sentido lo tiene mucho más claro, se considera la verdadera iglesia de Cristo, que conserva intacta su esencia.

A los occidentales nos puede parecer algo prepotente, pero sin esa convicción, al cristiano occidental y a alguien no cristiano,  lo mismo le vale el budismo zen que el hinduismo o la magia ceremonial. 

La fe, para un occidental, es una creencia razonada y para un oriental, es una reafirmación en la enseñanza de los santos padres.

La ortodoxia confía en las palabras de Gamaliel en Hechos 5:37-39 :  «Si es de Dios, no los podréis destruir».

La tradición ortodoxa no duda de ser de Dios y no acomoda su criterio a los cambios de la sociedad; porque la sociedad puede cambiar y los criterios de una época perecen y vienen otros; porque lo falso está sometido a la muerte pero lo verdadero es atemporal.

Si el cristianismo busca el acomodo en el criterio temporal, ese cristianismo está condenado por si mismo a desaparecer.

Podemos preguntarnos ¿Necesita  Dios del cristianismo?

Hace unos cuantos años, lei un librito de divulgación del Islam, en ese libro se decia que todas las religiones habidas, fueron inspiradas por Dios, para acercar al ser humano a su conocimiento, en relación con su capacidad para entenderle; pero todas las religiones fueron corrompidas por el ser humano y que entonces, Dios la dejaba morir para crear una nueva religión.

Obviamente, ese librito afirmaba que el Islam sería ya por fin, la última religión.

Pero me gustó esa idea; Dios no necesita de las religiones y sus practicas  más que los seres humanos,  en Isaias 1:11-18, podemos ver que las formas; las liturgias, los procedimientos, los rituales y sus procesos, no son algo demandado por Dios.

El cristianismo podría ser sustituido por otra religión o forma de espiritualidad, si ya ha dejado de ser la via de perfeccionamiento humano que lleve al encuentro con Dios y no pasaría nada.

Sé que lo que voy a decir, a muchas personas les puede «reventar la cabeza», dicho en términos coloquiales; Dentro de éste mundo caótico que evidentemente está colapsado y necesita reconstruirse y seguro que lo hará, quizá no sea el cristianismo la tradición que las gentes prefieran para recuperar la espiritualidad, en el caso de que dentro de unos decenios, la nueva sociedad,  decida seguir apostando  por mantener una vía de espiritualidad y encuentro con Dios y el cristianismo,  sea quizá una tradición residual y aunque así fuera, lo importante será su autenticidad y los conceptos que maneje.

Autenticidad en cuanto a la fidelidad evangélica y los conceptos, como ideas que definen doctrinalmente a la tradición.

En ese sentido, la ortodoxia,  maneja conceptos espiritualmente liberadores y centrados en la espiritualidad.

Como comento en el libro mencionado al principio de éste texto, la ortodoxia es una tradición de sanación, de terapia espiritual para un ser humano herido por el error,  y aporta una exhortación a la búsqueda y encuentro con la divinidad a través de la Theosis, la unión mística con Cristo.

Y es que el ser humano no necesita ser salvado,  porque ya lo está; necesita recorrer el camino que le une a la divinidad.

La salvación no tiene que ver con liberarse del pecado heredado, que convierte al ser humano en un ser condenado ya de nacimiento, sino en la liberación y en la fe.

En Hechos 16:30-31 Pablo le dice al guardián lo que necesita para ser salvo: «Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa».

Hay una frase de San Nektarios de Egina que dice:

«Dos factores están involucrados en la salvación del hombre; la gracia de Dios y la voluntad del hombre, ambos deben trabajar juntos, para alcanzar la salvación»

Por explicarlo de otro modo, es como aquel chiste en el que una persona ruega a Dios que le toque la lotería y nunca le toca; hasta que un día escucha la voz de Dios que le dice:

-Vale, yo hago que te toque la lotería, pero el boleto lo tienes que comprar tu.

De poco sirve asistir a las misas; recitar oraciones, ayunos…Si en el ánimo del creyente no hay una vocación real de perfeccionamiento espiritual y la practica espiritual, es una monotonía de prácticas, gestos sin atención.

En los evangelios, la palabra salvación, tiene que ver más con la redención absoluta, con la entrada en el Reino de Dios y la liberación de la muerte.

Si con la muerte de Cristo hemos sido reconciliados con Dios, una vez reconciliados somos salvos a través de él; evitando la ira de Dios (Romanos 5:9-12); el pecado se paga con la muerte y el seguimiento de Cristo con la vida eterna. (Romanos 6:23).

«Porque no nos ha puesto Dios para la Ira, (para ser castigados), sino para alcanzar la salvación (la vida eterna), por medio de nuestro Señor Jesucristo» (I Tesalonienses 5:9)

La vida eterna se obtiene  por la fe y una actitud y conducta correcta, alejada del pecado.

(Hechos 3:19-20)

El cristianismo ortodoxo entiende que la salvación o liberación de la muerte, depende no solo de la confianza en Cristo y su palabra, sino en una labor de transformación profunda del ser humano, requiere de un esfuerzo personal de limpieza y reconstrucción espiritual.

La Gracia de Dios es gratuita, pero como nos enseña la parábola de los talentos,  quien no genera ganancia es expulsado de ella.

Relevo generacional

Hay otra cuestión a tener en cuenta, España envejece.

Las iglesias se vacían, pero no solamente por el efecto del alejamiento de las gentes de la religión, también se vacían por el envejecimiento de la población y el reemplazo generacional cada vez más imposible.

En la actualidad, la edad media de los españoles es de 43,4 años, pero diez años atrás, la edad media era de 33,5, si bien la esperanza de vida crece, el rengo de edad en la que las personas tienen más autonomía para desarrollar actividades sociales, decrece a un ritmo rápido y eso afecta a las iglesias, pero lo hace con todo tipo de sociedades.

Para concluir

Quizá la ortodoxia no pueda tener tiempo de calar entre los cristianos occidentales por todo lo expuesto ya  y posiblemente, no vaya a ir más allá de ser iglesias volcadas en la emigración de personas de tradición ortodoxa.

 Quizá la ortodoxia pueda ser de mayor utilidad, influenciando o dando a conocer al creyente occidental, nuevos conceptos y una teología y  forma de vivencia espiritual radicalmente distinta.

El cristianismo en Europa es una tradiciópn espiritual en receso y de cara al futuro si no cambian mucho las cosas,  tiene pinta de que sea el islam la religión monoteista mayoritaria, por parte de peersonas de origen de paises musulmanes y una espiritualidad, relacionada con la evolución de la espiritualidad occidental,  en la que será el espiritualismo abstracto y la recuperación de creencias de tipo mágico ligadas a la tierra, en cuanto a creencias de personas de origen occidental.

Según un estudio del Pew Reseach Center (2)

El Islam hasta el 2050, se calcula que crecerá muy deprisa, si en 2010 habian 1600 milones adscritas a esa fe, se calcula que para el 2050 será una cantidad de 2050 millones.

  Ésto no significa que el cristiasnimo vaya a desaparecer, pero v a crecer en otras zonas del planeta, así, se prevé que el cristianismo en Africa crecerá y para el 2050, cuatro de cada diez cristianos vivirá en Africa subsahariana y para el 2050, el numero de fieles del islam y del cristianismo está igualado.

El cristianismo en Europa en los próximos años,  irá convirtiéndose en una religión minoritaria y aún es pronto para decir qué consecuencias tendrá para el propio cristianismo.

  • iglesia autónoma y autocefala:        
               
    Una Iglesia autónoma es una iglesia            que cuenta con un Obispo (metropolitano), que la dirige, pero que es    dependiente de una Iglesia que es de la que surge; si a una Iglesia           Autónoma se le concede la autocefalia, se convierte en una Iglesia         totalmente independiente; siempre que permanezca en total comunión         con la Iglesia de la que surge.  
  • religion y vida publicahttps://www.pewforum.org/2015/04/02/religious-projections-2010-2050/

 

 

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