El capellán, la invocación y la espiritualidad masónica

El capellán, la invocación y la espiritualidad masónica

12,99

Como iniciados, podemos extraer conocimiento de absolutamente todos los elementos que componen la masonería, y los oficios que dentro de ella se ejercen, los cuales no son ninguna excepción. Meditando acerca de los roles que desempeñan los oficiales dentro de una logia podemos obtener valiosísimas enseñanzas que, sin duda alguna nos ayudarán a desbastar mejor nuestra piedra bruta y, como consecuencia de ello, a desenvolvernos mucho mejor en el mundo profano. Pero los masones no nos hemos de olvidar nunca que somos bivalentes: de cara al exterior somos tan solo una piedra más de todas las que componen la Gran Obra, pero de cara al interior también somos una logia, un templo que poco a poco debemos ir construyendo y perfeccionando. Dentro de esta logia interior habremos de instalar oficiales para que funcione correctamente. Hemos de tener un buen Segundo Vigilante que controle y eduque a los aprendices, que dentro de nuestro templo íntimo encarnarán a las emociones, y también un Primer Vigilante, el cual tendrá que poner orden entre los compañeros, y que representarán a nuestros discursos «racionales». No menos importante será nuestro Guardatemplo «interior», encargado de garantizar que todos los presentes sean masones y no porten metales (pensamientos disruptivos), o nuestro secretario, del cual tendremos que echar mano para poder ser verdaderamente eficientes. Por último, debemos tratar siempre de garantizar que en nuestro Trono de Salomón esté sentado siempre un Venerable Maestro sabio y prudente que tenga la última palabra a la hora de materializar nuestros pensamientos en acciones.
No menos importante que todos estos oficiales es el Capellán, pues él será el responsable de recordarnos siempre que la obra que estamos llevando a cabo es sagrada.
Con el uso de la palabra, él tiene el poder de transmutar lo profano en sagrado. Esto es de suma importancia, porque dota a nuestras acciones de perspectiva y nos recuerda cuál es la función que desempeña un templo, que no es otra que la de ser la casa de Dios. La Obra que hemos emprendido la estamos construyendo por su gloria, y debe de ser lo más perfecta posible.
En el sentido esotérico, las oraciones y las invocaciones del Capellán interior pueden compararse a la Básmala de los musulmanes, la cual recitan siempre antes de emprender cualquier acción, y es que no cabe duda que hay un ojo que todo lo ve, lo cual hay que tener presente, este tutelándonos es un gran elemento motivador a la hora de tratar de actuar siempre de manera exquisita.
Sé de primera mano hasta qué punto puede servir de ayuda a un aprendiz, que va a zambullirse en lo más profundo de su ser en busca de aristas, tener presente la existencia de un Dios que todo lo sabe, pues es una auténtica estupidez tratar de autoengañarse y ocultar los propios defectos, cuando se es consciente de que existe un Ser que te conoce más de lo que tú te llegarás a conocer nunca. Si, además, eres de confesión cristiana, es tremendamente consolador saber que todos esos defectos te son perdonados. En resumidas cuentas, tanto el Capellán «exterior», como el «interior», también nos ayudan a querer un poquito más al enemigo del espejo en el proceso de convertirlo en nuestro mejor amigo.
Dicho todo esto, no quiero demorarte más, querido lector, ya solo me queda desearte que disfrutes y aprendas tanto de este libro como lo he hecho yo.

Descripción

Como iniciados, podemos extraer conocimiento de absolutamente todos los elementos que componen la masonería, y los oficios que dentro de ella se ejercen, los cuales no son ninguna excepción. Meditando acerca de los roles que desempeñan los oficiales dentro de una logia podemos obtener valiosísimas enseñanzas que, sin duda alguna nos ayudarán a desbastar mejor nuestra piedra bruta y, como consecuencia de ello, a desenvolvernos mucho mejor en el mundo profano. Pero los masones no nos hemos de olvidar nunca que somos bivalentes: de cara al exterior somos tan solo una piedra más de todas las que componen la Gran Obra, pero de cara al interior también somos una logia, un templo que poco a poco debemos ir construyendo y perfeccionando. Dentro de esta logia interior habremos de instalar oficiales para que funcione correctamente. Hemos de tener un buen Segundo Vigilante que controle y eduque a los aprendices, que dentro de nuestro templo íntimo encarnarán a las emociones, y también un Primer Vigilante, el cual tendrá que poner orden entre los compañeros, y que representarán a nuestros discursos «racionales». No menos importante será nuestro Guardatemplo «interior», encargado de garantizar que todos los presentes sean masones y no porten metales (pensamientos disruptivos), o nuestro secretario, del cual tendremos que echar mano para poder ser verdaderamente eficientes. Por último, debemos tratar siempre de garantizar que en nuestro Trono de Salomón esté sentado siempre un Venerable Maestro sabio y prudente que tenga la última palabra a la hora de materializar nuestros pensamientos en acciones.
No menos importante que todos estos oficiales es el Capellán, pues él será el responsable de recordarnos siempre que la obra que estamos llevando a cabo es sagrada.
Con el uso de la palabra, él tiene el poder de transmutar lo profano en sagrado. Esto es de suma importancia, porque dota a nuestras acciones de perspectiva y nos recuerda cuál es la función que desempeña un templo, que no es otra que la de ser la casa de Dios. La Obra que hemos emprendido la estamos construyendo por su gloria, y debe de ser lo más perfecta posible.
En el sentido esotérico, las oraciones y las invocaciones del Capellán interior pueden compararse a la Básmala de los musulmanes, la cual recitan siempre antes de emprender cualquier acción, y es que no cabe duda que hay un ojo que todo lo ve, lo cual hay que tener presente, este tutelándonos es un gran elemento motivador a la hora de tratar de actuar siempre de manera exquisita.
Sé de primera mano hasta qué punto puede servir de ayuda a un aprendiz, que va a zambullirse en lo más profundo de su ser en busca de aristas, tener presente la existencia de un Dios que todo lo sabe, pues es una auténtica estupidez tratar de autoengañarse y ocultar los propios defectos, cuando se es consciente de que existe un Ser que te conoce más de lo que tú te llegarás a conocer nunca. Si, además, eres de confesión cristiana, es tremendamente consolador saber que todos esos defectos te son perdonados. En resumidas cuentas, tanto el Capellán «exterior», como el «interior», también nos ayudan a querer un poquito más al enemigo del espejo en el proceso de convertirlo en nuestro mejor amigo.
Dicho todo esto, no quiero demorarte más, querido lector, ya solo me queda desearte que disfrutes y aprendas tanto de este libro como lo he hecho yo.

Prólogo 15
Introducción 21
El capellán masónico: origen 25
La masonería y la religión: interrelación 29
El capellán en la logia hoy 37
Oración e invocación como expresión íntima del espíritu humano 41
El uso del Volumen de la Ley Sagrada en la ritualidad masónica 45
¿Es posible hablar de espiritualidad en la masonería? 49
Juramento, ceremonia de investidura e instalación de un capellán 53
Oraciones rituales de apertura y cierre 55
Emulación 55
Rito de York 58
Rito Irlandés 61
Rito escocés Standard 63
Ritual de Bristol 65
Otras oraciones o invocaciones en el ritual masónico 67
Rito escocés antiguo y aceptado 67
Invocación del Venerable en el REAA para una tenida de Recuerdo 69
Rito escocés rectificado (masonería cristiana o crística) [plegaria hecha por el venerable maestro] 69
Oración para la cadena de unión del rito francés S. XVIII 71
Oración en la iniciación de un candidato según los antiguos (Dermott) 72
Oración masónica aprobada en la Asamblea General de Wakefield, S. XVII 73
Memphis-Mizraim 74
Plegaria del manuscrito Gran Lodge Nº1 76
Bendiciones u oraciones que pueden ser usadas por el capellán en una logia 77
Oraciones de acción de gracia 97
Atributos que deben decorar la conducta de un Capellán de Logia 101

Rubén Legidos

Rubén Legidos

Rubén Legidos es natural de la ciudad de Almansa, en la Provincia de Albacete (España). Ha realizado sus estudios teológicos en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. Su vocación: ser un sempiterno theologia studere, tal y como lo definía F. Schleiermacher. Sus investigaciones aspiran a ser de utilidad para todo aquel que quiere adentrarse en las cuestiones de la espiritualidad, siempre desde un punto de vista particular y perspectiva libre, pues todo dogmatismo, en palabras del autor, está en contra de la verdadera fe.

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Rubén Legidos es natural de la ciudad de Almansa, en la Provincia de Albacete (España). Ha realizado sus estudios teológicos en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. Su vocación: ser un sempiterno theologia studere, tal y como lo definía F. Schleiermacher. Sus investigaciones aspiran a ser de utilidad para todo aquel que quiere adentrarse en las cuestiones de la espiritualidad, siempre desde un punto de vista particular y perspectiva libre, pues todo dogmatismo, en palabras del autor, está en contra de la verdadera fe.

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