La iniciación masónica

La iniciación masónica

12,99

En La iniciación masónica, Rubén Legidos  –un escritor que ama las ideas y sabe atribuirles la importancia exacta que merecen– se recrea en glosar antiguos conceptos que siguen teniendo la más vigorosa actualidad. Y lo hace con la experiencia de alguien no solo acostumbrado a manejar hábilmente la pluma, sino con el bagaje intelectual de quien posee múltiples lecturas, disfruta de una mente rica y abierta, y se siente preocupado por los seres humanos y por la peripecia vital en la que todos nos encontramos.

Uno de esos conceptos de los que aquí Rubén se ocupa es el mito, cuya permanente vigencia defiende. Se niega a verlo vaciado de verdad. “El mito y el hombre, asegura, están ligados inevitablemente”. Considera a los mitos, realidades sagradas y para él, “lo sagrado es lo real por excelencia”. Como celebración del mito, nuestros más lejanos antepasados pergeñaron ritos y rituales. Eran estos, y siguen siéndolo, un acto social en el que el grupo participa y se identifica. Hay ritos de purificación, de sangre, de tránsito o paso, funerarios, de iniciación, de consagración, etc.

En el símbolo, nuestro autor encuentra la expresión de algo mucho más profundo de lo que, a priori, parece que expresa. Ha evolucionado en paralelo al desarrollo del cerebro y de la consciencia de hombres y mujeres. Renunciar hoy a él sería renunciar al modo que los humanos siempre tuvimos de entender el mundo, pues nos acompaña desde la noche de los tiempos.

Cuanto Rubén Legidos nos dice de mitos, ritos y símbolos, lo aplica a la masonería, institución que conoce en su esencia más profunda y en sus milenarias tradiciones. Enumera algunos documentos en los que, ab initio, quedaron reflejados los Antiguos Deberes y Constituciones de esta hermandad de constructores operativos hasta el siglo XVIII y especulativos a partir de entonces. Nos da a conocer la situación a la que antaño accedía el profano que se iniciaba como aprendiz y cómo tal situación fue evolucionando con el paso de las centurias hasta alcanzar en la logia los ya clásicos tres grados de Aprendiz, Compañero y Maestro. Evoca, igualmente, la necesidad surgida de las relaciones interpersonales que generaba el ritual, relaciones que dieron lugar al protocolo  “con el que se busca facilitar la interacción de los hermanos de un modo adecuado”.

 

Descripción

En La iniciación masónica, Rubén Legidos  –un escritor que ama las ideas y sabe atribuirles la importancia exacta que merecen– se recrea en glosar antiguos conceptos que siguen teniendo la más vigorosa actualidad. Y lo hace con la experiencia de alguien no solo acostumbrado a manejar hábilmente la pluma, sino con el bagaje intelectual de quien posee múltiples lecturas, disfruta de una mente rica y abierta, y se siente preocupado por los seres humanos y por la peripecia vital en la que todos nos encontramos.

Uno de esos conceptos de los que aquí Rubén se ocupa es el mito, cuya permanente vigencia defiende. Se niega a verlo vaciado de verdad. “El mito y el hombre, asegura, están ligados inevitablemente”. Considera a los mitos, realidades sagradas y para él, “lo sagrado es lo real por excelencia”. Como celebración del mito, nuestros más lejanos antepasados pergeñaron ritos y rituales. Eran estos, y siguen siéndolo, un acto social en el que el grupo participa y se identifica. Hay ritos de purificación, de sangre, de tránsito o paso, funerarios, de iniciación, de consagración, etc.

En el símbolo, nuestro autor encuentra la expresión de algo mucho más profundo de lo que, a priori, parece que expresa. Ha evolucionado en paralelo al desarrollo del cerebro y de la consciencia de hombres y mujeres. Renunciar hoy a él sería renunciar al modo que los humanos siempre tuvimos de entender el mundo, pues nos acompaña desde la noche de los tiempos.

Cuanto Rubén Legidos nos dice de mitos, ritos y símbolos, lo aplica a la masonería, institución que conoce en su esencia más profunda y en sus milenarias tradiciones. Enumera algunos documentos en los que, ab initio, quedaron reflejados los Antiguos Deberes y Constituciones de esta hermandad de constructores operativos hasta el siglo XVIII y especulativos a partir de entonces. Nos da a conocer la situación a la que antaño accedía el profano que se iniciaba como aprendiz y cómo tal situación fue evolucionando con el paso de las centurias hasta alcanzar en la logia los ya clásicos tres grados de Aprendiz, Compañero y Maestro. Evoca, igualmente, la necesidad surgida de las relaciones interpersonales que generaba el ritual, relaciones que dieron lugar al protocolo  “con el que se busca facilitar la interacción de los hermanos de un modo adecuado”.

Particularmente hermosas me han parecido las páginas que aquí se dedican a la iniciación. Con ella, comenzamos una aventura personal y trascendente o nos introducimos de forma progresiva en un grupo previamente constituido que disfruta de una historia, de un proyecto de futuro e incluso de un lenguaje simbólico propio. La iniciación se convierte para el iniciado en transformación anímica radical que se expresa, frecuentemente, con la metáfora de muerte-resurrección. Por supuesto que la iniciación masónica no debe entenderse como una sola ceremonia que permite al profano formar parte de la fraternidad que lo acoge, ni se completa en un grado, el del aprendizaje. La ceremonia primera no es más que un umbral que se traspasa, pero la iniciación se prolonga en el tiempo y hay que entenderla como proceso permanente que se mantiene mientras se es Aprendiz, Compañero y Maestro. Legidos señala las distintas vivencias y distintos aprendizajes con los que el iniciado se va a encontrar en cada uno de esos grados, pasando de la mirada interior –en el primero– a la exploración de la alteridad –en el segundo– y a la resurrección y disfrute de una plena y nueva vida –en el grado de Maestro–. Resultan emotivas las impresiones vividas por “un soldado”, el día de su iniciación masónica, que Rubén recoge para ejemplificar cuando nos ha expuesto anteriormente.

En resumen, este libro contiene páginas densas en conceptos, pero transparentes y muy útiles para el que se asome a ellas. Animan a disfrutar en nuestros días, sin complejos ni rubor alguno, de ideas, enseñanzas y experiencias que han ido coagulando en el “sancta sanctorum” del alma humana a lo largo de incontables generaciones. Prácticamente desde que el hombre se sintió hombre, desde que un día, de forma inopinada, dejó atrás la animalidad del primate y despertó a la luz de la consciencia y la razón.

Prólogo                15

El mito  21

El rito    27

El símbolo           35

¿Cuál fue la leyenda original en masonería?       45

Rito y protocolo               51

La iniciación        55

Iniciación vs. Misticismo               65

La iniciación masónica   69

El testimonio de la iniciación de un soldado en la Orden en el S.XIX        75

Pinocho: La iniciación como vía humanizadora   83

Epílogo 87

El huevo sagrado             91

Author Picture

Rubén Legidos

Rubén Legidos es natural de la ciudad de Almansa, en la Provincia de Albacete (España). Ha realizado sus estudios teológicos en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. Su vocación: ser un sempiterno theologia studere, tal y como lo definía F. Schleiermacher. Sus investigaciones aspiran a ser de utilidad para todo aquel que quiere adentrarse en las cuestiones de la espiritualidad, siempre desde un punto de vista particular y perspectiva libre, pues todo dogmatismo, en palabras del autor, está en contra de la verdadera fe.

Rubén Legidos

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Sé el primero en valorar “La iniciación masónica”