Carrito

RIDICULUM VITAE

Andrés Ortiz-Osés

RIDICULUM VITAE

La muerte se ríe de la vida

La muerte se ríe de la vida

como la luna del sol que la posterga

como la sombra de la luz que la hiere

como la oscuridad nocturna del claro día

que la oculta y hiende.

La muerte se ríe de la vida

como el esqueleto de huesos de su carne tumefacta

como la calavera abierta indefinidamente

ríe de lo finito limitado y circunscrito

y como lo yerto de lo yecto o abyecto.

Morir es reírse de la vida

como la mar ilimitada del río limítrofe

como lo hondo se ríe de lo superficial

y lo profundo de lo alto y su altura plana

como la tierra madre del cielo paterno.

Me apenumbro en un lago sin fondo

desvanezco mis afanes ufanos y me adentro

en la espesura de un bosque interminable

habitado por una noche más profunda que el día

y más honda que el empíreo meramente ensoñado.

La muerte ridiculiza el ridiculum vitae

pues morir es reírse de nuestra vida insomne

acceder a los ínferos que traspasan el tiempo

allegarse a un espacio sin límites ni cepos

celebrar un banquete sin restos putrefactos.

En la vida admiramos lo perfecto imperfecto

en la muerte asumimos lo imperfecto perfecto

traspuesto en inacabado inacabable non finito

como la escultura final de Miguel Ángel

y sus gestos desvaídos inciertos.

La muerte es el fuego que todo lo arde

resolviéndolo en espirales sinuosas

que albergan los afectos que restan inefables

como el amor trasfundido en alabastro santo

que perdura y desmiente su origen profano.

Todo en el mundo es cuestión de arte y suerte

tanto en la vida como en nuestra muerte

mas en el trasmundo la muerte es la vida

mientras que la vida es la muerte ya sobreseída:

solo los tontos lloran a sus muertos (Teognis).

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